La muerte... ¿Cómo definir la muerte?
Posiblemente como el Ćŗltimo concepto con el que empezar un ensayo si
quieres que alguien lo lea. El ser humano, antropológicamente, tiene
miedo a aquello que desconoce, y el óbito, al ser tan peculiar e
impensable, se adentra en el fondo de cada curioso ser que, pese a
afirmar con la misma seguridad que va a morir como que el Sol cubre
el cielo en cada amanecer, vive como si fuese a ver el alba
eternamente.
La muerte no es un acto, es un proceso,
una putrefacción interna que consume al ser desde su primera
respiración celular hasta el Ćŗltimo suspiro. Los dĆas no se van,
se acaban; no cumplimos aƱos, los morimos; porque el tiempo que
tenemos es finito y se te acaba lentamente mientras lees esto.
Solo somos animales, y como animales
tenemos la obligación biológica de preservar la especie. Seguimos
vivos con el Ćŗnico fin de sobrevivir. Seguimos vivos para seguir
vivos. Tan absurda como sencilla es la existencia. Pero siempre,
siempre buscando algo mÔs: el mono se mató a si mismo cuando se
hizo racional y se quiso sentir especial sobre el resto de los
mortales. No somos mejores, no somos especiales, porque una vez
convertidos en polvo nada nos diferencia de una rata; y sin embargo,
no queremos ser una rata porque queremos pensar que somos mejores que
ella. Pero no es la rata la que asesina a sangre frĆa a miembros de
su misma especie ni la que porta enfermedades tan mortales como el
egoĆsmo o la avaricia. DeberĆan gritar ellas al vernos y no al
revƩs.
Pero no, nos empeƱamos en buscar otro
sentido a algo tan vacĆo como es la vida: estudiamos para tener un
trabajo, trabajamos para tener dinero, tenemos dinero para comprar
cosas que no necesitamos y sentirnos, de nuevo, algo mƔs que una
rata. Escapamos a travƩs de vicios y rutina de la eterna condena de
ser racionales y centramos cualquier esfuerzo en la mƔxima de ser
felices. La bĆŗsqueda de felicidad es el motor que nos impulsa a
seguir vivos.
Mas la felicidad, como elemento en su
totalidad, es de fÔcil definición. La felicidad es la perdida y el
fin de cualquier motivo anterior por el que seguir vivo como
resultado de la conclusión de la búsqueda y el reencuentro o la
aparición de una nueva razón por la que seguir existiendo.
Sed felices o morid, no hay tƩrmino
medio.
Edward Hemingway